martes, 15 de marzo de 2011

¿NO VIMOS JUNTOS LA BESTIA DEL PANTANO?

©1998, José Luis Zárate
Lo malo no es descubrir 30 velitas en el pastel de cumpleaños (peor habría sido una lápida diciendo murió tan joven), ni la mítica sentencia de "No puedes confiar en nadie mayor de 30" (tienen toda la razón del mundo). No, no, no. Lo malo es que - a veces - sueno como mi papá.
    "En mis tiempos..."
    En mis tiempos... los cines no tenían aspecto de interior de baño de VIP´s, las multisalas era un concepto extraño porque una sala cinematográfica era - en esencia - un descontrolado desperdicio de espacio y en las pantallas de más de 16 metros de altura Godzilla se veía estupendamente pateando edificios.
    Bueno, tal vez no suene tanto como mi papá porqué a él le gustaban las películas de Pedro Infante y a mí, esa lagartija verde con aliento nuclear (yo uso pasta laguna verde tres veces al día) y con una hermosa tendencia a desbaratar el mundo en ataques de furia reptil que tenían bastante que ver con rabietas infantiles que uno no podía realizar con tanta despreocupación.
    Ahí aprendí que el ejército nunca sabe lo que hace, que los civiles siempre se chingan y los científicos descubren cómo alejar al monstruo cuando media ciudad ya no existe (la otra media ciudad desaparece cuando terminan con la bestia, pero esos son detalles).
    George Lucas tenía razón: el cine se ve mejor en el cine y ningún video puede hacerle justicia a la presencia arrolladora del viejo Godzilla con sus escamas de estegosaurio, su cuerpo de tirano rex, sus ojos malévolamente falsos y su carácter de judicial mexicano.
    Siendo niño, ¿cómo explicar la alegría anarquista ante tamaña destrucción de lo que - según la película - era la realidad? Terroristas de 10 años contemplando los restos humeantes del mundo.
    ¿Éramos parte de la vieja ceremonia de "qué lindo es ver llover y no mojarse" y qué preciosas son las destrucciones (el viejo canto épico del escombro y los cascajos) si puede uno verlas tan de lejitos pero, a la vez, de tan cerca?
    Pero de ser eso, ¿por qué no ponemos cintas de Campos de Concentración y las vemos comiendo palomitas y coreando a la Bestia del BadenBaden cada vez que ordena un fusilamiento multitudinario?
    Porque el minucioso desastre fílmico no es real. Porque Godzilla es primo-hermano de "Campanita" (por terrible que nos parezca).
    Los muertos de mentiritas no merecen nuestro pesar y, por un instante, uno comparte (por ósmosis óptica) el poder del monstruo que puede derribar un edificio con un golpe de karate con la cola.
    - Se parecen a las películas de los Power Rangers - me dijo un chamaco idiota sin ser consciente de la herejía.
    ¿Cómo hablarle de la solemnidad de Godzilla?
    En tiempos anteriores al posmordernismo el discurso (así fuera el de un Gojiro japonés pateador de bienes inmuebles) no podía burlarse de sí mismo. Tenía que tratar sus premisas como si fueran absolutamente serias y el gesto de pánico en los ojos de los extras pisoteados debía ser lo más autentico posible.
    ¿Y no es ese el éxito de los charlatanes? El tono mesurado, racional, incluso educado y hasta con una pizca de "yo-sé-más-que-tú" que puede hacer que nos creamos las cosas más absurdas.
    Godzilla viene, Reductor le hará perder peso sin hacer dieta, la recuperación económica de México es un hecho.
    Uno de los ingredientes del enorme éxito de ID4 fue recuperar ese tono para contar (de nueva cuenta) los esfuerzos de unos pocos rebeldes Davids contra el infinitamente poderoso Goliat.
    También, es cierto, ese tono de voz fue uno de los hechos que más han desprestigiado a las películas de monstruos, de desastres, de fantasía, de ciencia ficción y de horror desde entonces hasta ahora.
    Por favooor, ¿cómo de veras crees en esas cosas?
    ¿Y qué tienen de diferente "esas cosas" con todos los personajes fílmicos existentes hasta la fecha?
    Orson Wells se basó en un magnate real para crear al ciudadano Kane, cierto, pero la persona que dijo Rosebud al morir es primo hermano de Godzilla, y pariente en cuarto grado de "Campanita".
    Dejar que lo inverosímil nos arrope, ¿nos vuelve inverosímiles?
    Los niños juegan mortalmente en serio. Si te dicen "Bang" y no te mueres estás rompiendo las reglas. Te estás negando al cadáver que debías ser.
    ¿No es por ello que recordamos aún tantas cosas de esas películas inverosímiles?
    Nosotros entendíamos a la perfección sus códigos y ellos la solemnidad del juego.
    No es sólo cuestión de nemotécnica el recordar esas películas-basura. De hecho, Manolín y Shilinski también son parte de esa clasificación y no creo que muchos de los lectores recuerden algún argumento completo de sus cintas.
    En el asunto a jugar a ser adultos ¿no es preferible ser el hombre que salvó al mundo, el científico lleno de decisión, el Chico Bueno que descubre en el último instante que la gelatina espacial antropófaga puede detenerse con simple, sencillo y cotidiano CO2?
    Cierto, nuestro futuro tenía que ver más con Manolín y Shilinski que con el Espacio Exterior.
    Pero, ¿qué importaba entonces, cuando el cielo no era el límite sino el Cosmos?
    Godzilla es, ahora, una película de Roland Emmerich y, después de que el tipo dirigió El Día de la Independencia, ¿cuántos millones de personas en todo el mundo no fueron a verla sólo por curiosidad?
    Godzilla regresó.
    La Cosa, Los Marcianos al Ataque, Los Usurpadores de Cuerpos, La Mosca, bueno, hasta Star Wars está de vuelta.
    ¿Los que éramos niños en los 70´s se acuerdan cuando los chistes "sofisticados" estaban en el Selecciones del Reader Digest?
    Era tan viejo tan viejo que se había vuelto a poner de moda
    Digo, esa nave gigantesca de ID4 amenazando Washington ¿no se parecía a la animada por Harryhausen en La Tierra Contra Los Platillos Voladores? ¿No el OVNI de El día que se detuvo la Tierra visitó los mismos sitios turísticos de la capital gringa antes de descender en la emblemática Casa Blanca? ¿No Tim Burton volvió a filmar en versión ácida Plan 9 del Espacio Exterior?
    ¿Quien recuerda ese gran éxito fílmico de los 60´s?
    Batman y Robín La Película. Adam West y Fred Ward.
    ¿Y no se va a filmar Superman de nuevo?
    En Hollywood , reza el dicho, todo el mundo quiere ser el primero en ser el segundo.
    Tal vez ello explique la fiebre del Remake. O tal vez todo sea cuestión de Neostalgia.
    Lo viejo vende... ¿a quién? A quien vio lo viejo nuevo. A nosotros, casi ancianitos pero con poder adquisitivo.
    Por ello los grandes presupuestos, por eso las nuevas versiones, no sólo de películas viejas, sino de programas antiguos: Misión Imposible, El Santo, El Fantasma, La Sombra, etcétera. Para satisfacer a los niños educados en la cultura del consumo (que pedante se oyó, pero, ¿quién de ustedes no trató de llenar un álbum con todas las estampitas?)
    Star Wars recalentado me recordó esa vez que fui a un centro comercial y el Hijo del Santo y otra media docena de luchadores estaban promocionando sus muñequitos de plástico y los padres con sus hijos se formaban por tres calles para pedir un autógrafo.
    - Del Santo - le decían al chamaco que prefería otro más actual pero, después de todo, ¿quién iba a pagar el muñeco?
    "Para el niño" pero no era para el niño sino para ellos. O más bien, para el niño que fueron.
    Yo me formé tres calles.
    Aunque, claro, eso no lo explica todo. Digo, Travolta regresó como una estrella, cierto, pero Cyndi Lauper no es la diva actual. Y todavía nos falta (por desgracia no mucho) para regresar a la Fiebre del Sábado.
    Libertad Lamarque y su insoportable sufrimiento callado-a-voces era la moda de antes y no pegó en mí. ¿Por qué creer que lo que me gustaba antes debe gustar ahora?
    En mis tiempos... sí hacían películas chidas, cuando era joven e indocumentado... la cultura-basura era basura de la buena...
    No es eso. Tal vez la respuesta esté en la Basurósfera.
    Alguien dijo, con mucha razón que los pañales desechables son inmortales. Y que más resistentes que las pirámides son las montañas de polietileno.
    Usado, tirado y olvidado no quiere decir desaparecido.
    Misión Imposible es relleno sanitario del canal 4, Mi Bella Genio y Hechizada son el Kleenex de los espacios de cable (sirven para cualquier ocasión), ¿y para qué hablar del millón de chicles tirados que son las infinitas reposiciones de Viaje a las Estrellas? Tarde o temprano se le pegarán a alguien.
    ¿No me explicaba alguien que el Slam nació en Viaje al Fondo del Mar? ¿Para qué contratar a Gary Oldman para interpretar al Doctor Smith en la película Perdidos En El Espacio si no es porque Oldman es un actor reconocido para las nuevas generaciones? Es Drácula y el villano de El Quinto Elemento.
    El video es la marea negra de la cultura arribando a playas nuevas y desconocidas. Ahí están un Godzilla, no de 16 metros pero sí de 21 pulgadas llenas de poder destructivo.
    Lo de antes es lo de ahora, porque los tiempos se confunden en el ecosistema de lo desechable: La basurósfera que son los medios.
    ¿No es magnífico estar escribiendo un artículo de todas estas cosas sin sentirme incómodo?
    "Reflexiones sobre mass media", podría decir, pero en verdad, hablando del robot que grita Peligro, peligro, de los lápices, las hojas y los cables de los micrófonos que no movían mientras los actores rebotaban por todos lados en alguna de las múltiples emergencias del Seaview.
    Hablando con el tono relajado, sin necesidad alguna de justificación ante temas tan (dicen algunos) banales.
    Recuerdo la docta disquisición en Cuenta Conmigo de los niños sobre si Tribilín era o no un perro. Porque si lo era ¿entonces Pluto qué podía ser?
    ¿No me informó BEF el descubrimiento de que Shaggy fumaba mota? Veía fantasmas, hablaba con su perro (lo grave es que el perro le contestaba), y siempre estaba famélico.
    Además un caminar así no es normal.
    Fuera máscaras, podemos dejarlas a un lado. ¿No estamos entre amigos? ¿No hablamos de cosas que tenemos en común? ¿No vimos juntos a la Bestia del Pantano? ¿A los esqueletos guerreros de Jasón y los Argonautas, a Roger Corman y Charles Band, a Películas Patito y Asesinos Psicópatas por docenas?
    ¿No son Freddy y Jason amigos nuestros de tanto verlos? ¿No sabemos todo lo que hay que saber de vampiros, extraterrestres, cosas de la Oscuridad y colegialas que se van a bosques desiertos para divertirse con sus novios y muchos objetos punzocortantes?
    Di Muchachos Perdidos y eres ya parte de una Logia.
    Dí Búfalos Mojados y si alguien  no sabe que te refieres al club de maridos oprimidos de Piedradura, es alguien extraño, ajeno, que no ha recibido las Señales Secretas de la onda hertziana.
    A fin de cuentas ni siquiera tenemos que molestarnos en convencer a algún trascendental que, despojado de todo, lo que hacemos en estas páginas son consideraciones estéticas.
    ¿No es la belleza un concepto adquirido?
    ¿No es chido pensar que todo esto tiene un fin intelectualmente reconocido?
    Si hablamos de lo mismo, si gustamos de los mismos sabores, si los chavitos de hoy se emocionan con lo que me emocionaba yo...
    ¿No quiere decir que no importan las 30 velitas en el pastel?
    Si de alguna forma llego a ser parte de la Basurósfera, ¿no es una buena forma de ser inmortal?
    Ayer, hoy, filmes de bajo presupuesto transformados en megaproducciones. ¿Es bueno o malo?, ¿negocios o cultura palpitante? ¿No será que 30ñeros como yo son ejecutivos de las productoras y lo único que disfrutaron en su niñez son esas cintas que se mueren por volver a ver?

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